LOS CLIFFHANGERS Y LAS HISTORIAS DE DOS PARTES ¿UNA BUENA O MALA IDEA?

Podrá parecer novedad el dividir una historia en dos partes, pero esto es algo que se viene haciendo desde hace varias décadas atrás. Que hoy en día veamos esto a cada rato nos habla de una tendencia, aunque no una necesariamente buena.   Las historias divididas en dos partes tienen varios significados dependiendo de quién seas. Si eres el guionista o realizador de la película este recurso puede ser beneficioso porque te permite contar la historia completa tal y como tú la quieres contar, sin necesidad de sacrificar demasiados elementos que consideras vitales. Pero si eres el estudio esto significa que tienes un proyecto que en potencia te dará el doble de ganancias. Una salida en beneficio de la trama y otra en beneficio del negocio, claro que ambas pueden coexistir, pero ¿Que pasa cuando se toma la decisión únicamente desde el punto de vista del estudio?, y la pregunta más importante, ¿Dónde quedamos los espectadores en medio de esas decisiones?

LA ANSIEDAD DE UNA HISTORIA SIN CONCLUIR.

Un recurso que nunca falta en las historias que se cuentan por partes, es el famoso Cliffhanger. Que básicamente se traduce en una situación de mucha tensión y sorpresa que tiene el objetivo de levantar preguntas que no se resolverán inmediatamente, dejando al publico con la ansiedad de saber cómo se resolverá la historia. Este elemento suele ser muy usado en las series de televisión, especialmente en los finales de temporada, ya que de esa manera anclan al espectador a esa curiosidad que lo hará volver a sintonizar la serie en la próxima temporada.

Desde el punto de vista de marketing, no hay nada más poderoso que tener a un público deseoso de consumir tu siguiente producto. Si lo trasladamos al cine, esto se ve a cada rato en secuelas, precuelas y spinoffs, en cierto modo las franquicias se han vuelto más una incubadora de productos, que de películas en sí. Cuando son historias contadas en un solo filme, apelan a las referencias de lo que vendrá a futuro, pero cuando una historia se cuenta en dos partes, entonces aparecen los cliffhangers.  Es un elemento poderoso que asegura nuestra curiosidad y genera expectativa, el problema es que la expectativa no necesariamente se traduce en satisfacción.

EL PROBLEMA DE ATAR CABOS SUELTOS.

Como dice el dicho: la imaginación es cabrona. Y en efecto, tiene sentido cuando retomamos la pregunta de ¿Dónde quedamos los espectadores respecto a estas historias partidas en dos partes? Pues la respuesta es que nos quedamos navegando mentalmente, haciendo miles de teorías, que en combinación nos predisponen a esperar ciertas cosas, y son esas expectativas las que nos hacen querer ir a comprar un boleto para ver la siguiente película el mero día de la premier, lo cual al final de cuentas es lo que los estudios y los realizadores del filme buscan.

Pero también es un hecho, que cuando divides la historia en dos, la primera parte debe quedarse en continuación durante un momento muy impactante. Y aquí surge un problema que es evidente, y que muchos estudios prefieren omitir: muchas veces las primeras partes cometen el pecado de arrojar cientos de preguntas al aire (que no tienen la intención ni el interés de responder), con la pura intención de causar impacto y curiosidad en el espectador, y eso a la larga perjudica, porque no está ligado naturalmente a la narrativa de lo que se busca contar. ¿Cuántas segundas partes vemos que nunca responden las preguntas que nos habíamos formulado en la primera?

No es lo mismo a una historia que esta previamente estructurada, y que sabe crear un cliffhanger de forma natural. ¿Se entiende la diferencia? En el primer caso, se usa el elemento de la curiosidad por mera razón de generar impacto inmediato, sin detenerse a cuidar los detalles posteriores. En el segundo caso, el elemento de curiosidad, tiene más finalidad que generar impacto, es un puente narrativo que fluye naturalmente a la siguiente parte. ¿Alguien recuerda como en el segundo filme de Piratas del Caribe, se marco el triangulo amoroso entre Jack, Will y Elizabeth? ¿Y como la tercera parte desecho ese elemento?

El misterio siempre es necesario, pero dejar tantas preguntas al aire, solo hace que tu público teorice demasiado sobre lo que va a pasar, lo cual en muchos casos lleva a la decepción y la insatisfacción. Recordemos que lo más difícil de contar una historia no es comenzarla, sino como saber terminarla.  Desde ese sentido, la segunda parte siempre tendrá más trabajo y más presión por parte del público.  Creo que la calidad de una segunda parte muchas veces depende de la decisión por la que se está dividiendo en dos, si esta es mayormente hecha por explotar dinero y menos por necesidad narrativa, el espectador lo nota, el problema es que lo hacemos hasta que vemos la segunda parte.

LOS MALOS EJEMPLOS:

MATRIX RELOADED Y MATRIX REVOLUTIONS.-

Si tienen buena memoria, se acordaran que en el 2003 los filmes más anticipados del año (sin contar el desenlace de la trilogía de El Señor de Los Anillos) eran la segunda y tercera parte de Matrix. Yo cursaba la preparatoria, recuerdo que todos estaban emocionados por ver una nueva película de Matrix, después de todo, la primera película había sido la sensación, aquí teníamos a los mismos directores, con el triple del presupuesto, y la campaña de marketing había sido espectacular. ¿Que podía salir mal?

En mayo del 2003, se estrena Matrix Reloaded, y como era de esperarse era más grande y ambiciosa que su predecesora en las escenas de acción, y en términos de historia básicamente expandía todo el mundo que habíamos conocido en el primer filme, decenas de personajes nuevos fueron añadidos, se pusieron más filosóficos, y como era una historia que no se iba a resolver hasta Matrix Revolutions, esta secuela arrojo cientos de preguntas y situaciones para dejarnos con la curiosidad. Yo salí del cine emocionado, porque quería saber cómo resolverían esos problemas, pero conforme paso el tiempo, resulto evidente que Reloaded no se sentía como la primera película, no había simplicidad, y básicamente habían arrojado por la borda varios conceptos que habían dejado claros en su predecesora como “el elegido”. No era mala, pero no se sentía como una continuación congruente, pero “¡hey! todavía falta la tercera parte, y ahí se responderán todas nuestras preguntas, recordemos que solo hemos visto la mitad de esta historia”.

Seis meses después, llego la conclusión con Matrix Revolutions, y solo fue para dejarnos en claro que los escritores nunca estructuraron como una sola historia estas dos películas, y tampoco tenían la intención ni la más mínima idea de cómo contestar aquellas preguntas que nos dejó la segunda parte. Quedo claro que muchos personajes solo fueron creados para generar atmósfera y curiosidad en vez de darle un propósito real a la trama, ¿Cuál era la importancia del merovingio? El personaje del arquitecto era bastante interesante, pero en la tan anticipada conclusión se vuelve irrelevante. El filme se sale por la tangente y anula muchas cosas de su predecesora, inclusive mucha gente se quejaba de que menos del 20% de la película tomaba lugar en la Matrix. La gente se dedicó a hacer teorías durante los seis meses entre ambas películas, y cuando salió el desenlace, el público salió de las salas decepcionado, y se nota porque Matrix Revolutions solo recaudo la mitad del total de Matrix Reloaded.

JUEGOS DEL HAMBRE: SINSAJO.

Después del éxito de la adaptación del ultimo libro Harry Potter se volvió una tendencia entre las adaptaciones literarias, el dividir en dos el libro final. La diferencia estriba en que por sentido dramático y narrativo con Las Reliquias de la Muerte necesita contarse en dos partes, pero en los demás caso se nota que es por mera razón económica. El problema con Sinsajo es que es el libro más diferente de los tres, Los Juegos del Hambre En Llamas son libros con más aventura y mayor fluidez narrativa, en cambio el tercer libro le apuesta más a un enfoque político, y ciertamente falla porque como final no es tan emocionante.

Hacer dos películas de un libro que no tiene las características que hicieron exitosas a tus anteriores películas no es buena idea. Sinsajo Parte I fue lenta, y tediosa, y falla miserablemente en dejarte con anticipación por su desenlace. Por desgracia, Sinsajo Parte II es aún peor, es un filme estéril en emoción y una pésima conclusión a una saga que comenzó con el pie derecho en sus primeros dos filmes.

PIRATAS DEL CARIBE: EL COFRE DE LA MUERTE Y EN EL FIN DEL MUNDO.

A diferencia de los casos anteriores, y a pesar de las críticas, la segunda y tercera Piratas del Caribe si alcanzaron a tener un éxito monumental de taquilla. Piratas del Caribe: El Cofre de la Muerte fue la tercera película de la historia en cruzar los $1,000 millones de dólares mundialmente.  Y yo en lo personal tengo que admitir que hasta la fecha es el filme de esta saga que más disfruto de ver, ciertamente no es mejor película que La Maldición del Perla Negra, pero esta secuela es demasiado divertida, es de humor estúpido, pero a la vez mantiene una lucidez que ninguna de las secuelas por venir pudieron lograr, y tiene las escenas de acción más memorables de la saga. Es un filme de verano entretenido y por eso se salva, pero juzgándolo por lo que es, es evidente que la película nos “mata” a Jack Sparrow por mera cuestión de impacto, y lo peor de todo es que ni siquiera nos dejan con la duda, en la última escena del filme, básicamente nos dicen que lo traerán de vuelta.

Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo por otro lado es una mediocre conclusión, es donde su mayor pecado es que intenta “demasiado” ser más grande que su antecesora. Lo vemos hasta en la duración del filme, casi tres horas para contar una historia que está repleta de elementos innecesarios que están ahí solo para adornar la película de esa atmosfera épica. La bruja gigante es ridícula, la enorme cantidad de barcos piratas no tienen propósito en la historia porque ni siquiera participan en la batalla final, y esa hora interminable para encontrar a Jack hacen notar que esta tercera parte es una historia chiquitita llena de relleno para justificar otra película más que llene de billetes al estudio.

DIVERGENTE: LEAL

Aquí no hay necesidad de decir mucho, todas las películas fueron malas. Y este es un caso donde la ambición de un estudio quedo avergonzada por la respuesta del público. El último libro pensado para contarse en dos películas, jamás se concretó porque la primera parte fue tan mala que se vio reflejado en taquilla, haciendo que automáticamente su segunda parte fuera cancelada. Una historia que se le da fin sucede mucho en la televisión, ¿pero en el cine? Eso es un fracaso monumental.

LOS BUENOS EJEMPLOS:

KILL BILL PARTE I Y PARTE II:

De acuerdo con que esto no es lo mejor de Quentin Tarantino, pero aun así, un Tarantino a medias es superior al promedio. Su mayor cualidad siempre ha sido el saber contar historias, y muchas de sus decisiones narrativas siempre están hechas en favor de su historia. En algunos casos la poca similitud entre ambas partes es un mal factor a considerar, pero en Kill Bill el contraste que hay entre la parte 1 y la parte 2, es irónicamente una de sus fortalezas.

El primer filme se orienta más a la acción, mientras que el segundo compensa esa falta de acción intensificando el drama, esto es inusual e inesperado pero aquí tiene sentido porque es una historia de venganza, y recordemos que las venganzas suelen estar motivadas por intereses muy personales.  Por eso en el segundo filme vemos cómo se va tornando más íntimo conforme el personaje se acerca a completar su venganza. Es una historia que va progresando de manera natural y en cuanto al cliffhanger que vemos al final del primer filme, Tarantino lo hace simple y certero, nos revela un giro sorpresa que pone de cabeza todo lo que habíamos visto, y nos deja con una curiosidad nata de saber que sucederá, es suspenso al servicio de la historia sin ponernos a hacer teorías.

VOLVER AL FUTURO II y III:

Yo siempre he creído que Volver al Futuro II y III nunca estuvieron pensadas para contarse como una historia de dos partes. Tiene un cliffhanger que nos hace pensar que es así, pero  es evidente que la intención de Robert Zemeckis siempre fue la de hacer dos películas muy distintas. Una tiene la intención de experimentar y jugar con las narrativas temporales, mientras que la otra intenta homenajear a los westerns.

 

Si borráramos la escena en donde el Doc desaparece, y Marty se da cuenta que quedó atrapado en 1955, podríamos afirmar sin ningún problema que Volver al Futuro II tiene un principio, un nudo y un desenlace. Todo el conflicto que se plantea en un inicio queda resuelto en el último tercio del filme, son películas que se sostienen por si solas.  Y pensándolo de ese modo, el uso del cliffhanger es muy brillante, porque solo tiene la finalidad de conectar a ambos historias, y establecer el problema con el que se lidiara en la tercera película. Y podremos decir que nuevamente el capítulo final no es tan bueno como el primero, pero Volver al Futuro III cumple con cerrar una trilogía de manera satisfactoria, y primero que nada, tiene la libertad de no estar obligada a responder preguntas pendientes que no contesto su predecesora.

HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE:

La adaptación del séptimo y último libro de Harry Potter, es la principal responsable de esta tendencia actual de dividir historias en dos partes. Y es entendible, entre los dos filmes, la película recaudo más de $2,300 millones de dólares, pero más allá de eso, desde entonces no hemos visto películas que puedan replicar en calidad ese tipo de decisiones.

El último libro de la saga de Harry Potter no es el más extenso, pero si es probablemente es el más rico en contenido, demasiado como para contarse en una película de 150 minutos. Por lo que separarlo en dos partes, es una decisión que además ser una estupenda estrategia paga generar más dinero, también obedece al principio de contar la historia de la manera más fiel posible. Al igual que en Kill Bill o Volver al Futuro, aquí tenemos dos filmes que contrastan demasiado. La Parte I básicamente se separa de la estructura a la que toda la saga nos tiene acostumbrados, y nos centra en la búsqueda de los horrocruxes. Las Reliquias de la Muerte Parte I se diferente y fresca, y sabe construir la tensión para el gran clímax.  Por otro lado, Las Reliquias de la Muerte Parte II es puro clímax, puro espectáculo, y aunque todo el desarrollo de personajes quedo en la primera parte, la recompensa y el desenlace de todas las historias, funcionan de las mil maravillas.

La diferencia de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte con muchos otros casos radica en que dé inicio esta si es una historia estructurada que decidió contarse en dos. La primera parte trabaja en ir estableciendo todos los conflictos que habrán de colisionar en el clímax, y la segunda parte, es en teoría tercer acto de una película de cuatro horas y media.  No hay tramas dejadas de lado, ni preguntas lanzadas al aire por mera razón de rellenar, aquí la decisión de tener dos películas es en favor de la trama.

LA PROMESA DE UNA DIGNA CONCLUSIÓN

La pregunta ahora que muchos nos hacemos es, ¿Cómo será el desenlace de la historia que comenzó en Avengers: Infinity War? Ciertamente hay muchas preguntas en el aire, y solo hasta que acudamos al cine en mayo del 2019, sabremos con certeza si el cliffhanger se usó en favor de la trama, y de conectarnos con un desenlace emocionante. Hasta entonces, esperemos lo mejor, sin aferrarnos a teorías.

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