Critica de NOSFERATU (1922)

Hoy nos queremos poner nostálgicos, y por eso hemos decidido hablar de un clásico que ha cumplido 96 años desde su estreno.

Nosferatu de 1922 es el primer filme de vampiros de la historia, y es una película indispensable para cualquiera que ame el cine de terror, en especial las historias de vampiros. Este filme alemán es en realidad una adaptación de la novela de Drácula, pero debido a problemas legales que el realizador tuvo con la viuda de Bram Stoker, se tuvo que cambiar el título de esta adaptación a Nosferatu.

Tampoco hay que confundirnos con la película de Nosferatu que hiciera Werner Herzog en 1979, la cual es un remake de este clásico mudo, pero esta vez reteniendo los nombres originales de la novela. Ambas son versiones excelentes, pero para esta ocasión nos enfocaremos en la visión de Murnau.

Al ser víctima de problemas legales, esta producción cambio los nombres de los personajes, por ejemplo, en vez de Drácula, aquí su nombre es el de Conde Orlok, el cual fue interpretado por el enigmático actor Max Schreck, el cual tenía un físico tan peculiar que muchos si llegaron a pensar que se había contratado a un vampiro de verdad para interpretar al famoso conde de Transilvania.

Esta interpretación cautiva por ser una visualización de Drácula que se separa mucho de los clichés, la galanura, y el encanto asesino al que la cultura popular nos acostumbraría años después. Aquí se queda atrás la delicadeza y en cambio vemos más a una bestia atrapada por las sombras y el tiempo, en donde sus rasgos distintivos son el porte encorvado, las orejas de murciélago, las pezuñas largas y los colmillos a la mitad de la boca.

 

La historia permanece clásica como todas las demás versiones, pero su ejecución es tan distinta al carecer de las ventajas (o desventajas) del cine sonoro. Es una película que le debe mucho a sus limitaciones de la época, y es que su total dependencia a usar trucos de composición de la cámara para generar una atmosfera extraña, logran hacernos sentir que Nosferatu es una experiencia onírica.

CONCLUSIÓN:

No voy a mentirles, Nosferatu de 1922 no es una película que uno ve para querer asustarse, no da miedo, al menos no para los estándares actuales. Pero es una producción que indudablemente tiene su lugar reservado en la historia del cine por ser precursora de todo un género. Cuando yo pienso en Nosferatu, yo pienso en esas imágenes que hablan por sí solas, y en una atmosfera irreal que nos hace participes de una experiencia similar a un sueño. La Nosferatu de Murnau es un viaje en el tiempo a otra época, el fragmento de un sueño lleno de bestias que esperan en la oscuridad…

Calificación: 5.0/5.0

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