Critica de NACE UNA ESTRELLA (A STAR IS BORN)

Hay una escena en la película en donde uno de los personajes menciona “la música es esencialmente doce notas entre cualquier octava. Doce notas y la octava se repite. Es la misma historia contada una y otra vez, para siempre.” Ese dialogo queda como anillo al dedo porque, Nace una estrella es una historia que “oficialmente” ya se ha contado tres veces, pero si nos ponemos a pensar, en realidad ya hemos visto esta historia en otras películas pero con distinto nombre. De hecho, si fuéramos más estrictos nos daríamos cuenta que la mayoría de los filmes que vemos año con año, nos cuentan historias similares. ¿Entonces porque nos seguimos emocionando? El mismo personaje que dice esa línea de dialogo completa la frase con: “lo único que un artista puede ofrecerle al mundo es su visión de esa misma historia”. Por eso no importa que la historia sea la misma sino como te la cuentan.

Nace Una Estrella se presenta como el primer proyecto en el que Bradley Cooper se sienta en la silla de director. Bien dicen que hay que tomar lo mejor de las personas con las que trabajas, parece que Cooper tomo nota de Clint Eastwood, y ha decidido emularlo al dirigir y protagonizar su propia película.

¿De qué trata?

Nace una estrella ya es la cuarta adaptación de un misma historia que por primera vez vio la luz en 1937, luego en 1954, y anteriormente en 1976 con Barbra Streisand. Y con diferencia de unos cuantos detalles, todos nos cuentan la historia de amor entre una estrella consolidada con problemas con el alcohol y una joven con un talento inexplorado.

El filme no tarda mucho en hacer colisionar a ambos personajes, Ally (Lady Gaga) es una chica que trabaja en la industria alimenticia, ya que le dijeron hace tiempo que nunca tendría éxito en la música debido a su físico, su único momento donde conecta con su pasión es cuando canta en un bar de travestis. Mientras que Jackson Maine (Bradley Cooper), alcoholizado después de un concierto busca otro trago, lo que lo lleva a caer al bar de travestis, en donde Ally (Lady Gaga) canta La Vie en Rose, enamorándose desde el primer momento de su voz, y de la chica en cuestión.

LO BUENO:

UN MELODRAMA CLÁSICO PERO INTENSO; Lo mencione arriba, esta es una historia sobre muchas cosas; del precio de la fama, de pasados dolorosos, de los demonios del alcohol, pero principalmente de romance. Ya hemos visto todos estos elementos mezclarse antes, pero el toque que Bradley Cooper le da, es muy orgánico, sincero, y en algunos momentos brutal. El otro día leía que Nace Una Estrella trataba de manipularnos emocionalmente, y yo me quede pensando ¿Qué no es exactamente esa la tarea de todas las películas? Este es un drama muy bien escrito, y te das cuenta que tan efectivo es, cuando hay escenas en las que no puedes evitar estrujar el corazón.

LA QUÍMICA ENTRE LADY GAGA Y BRADLEY COOPER ECHA CHISPAS;  Desde la primera escena que comparten juntos, la electricidad entre ambos es notable. Usando muchos close ups, Bradley Cooper enfatiza las reacciones de Ally y Jackson Maine, y nos hace empatizar con la vulnerabilidad que hay cuando dos personas están enamorándose. Y es que ese enfoque es vital, porque como espectadores no es tan fácil involucrarse emocionalmente con una historia centrada únicamente en cómo se abre un camino de fama y gloria, nos cautiva la relación que a pesar de la fama, deja ver a dos personas heridas que por medio de una pasión en común, caen perdidamente enamorados. Mientras que en las demás versiones el enfoque se situaba más en el personaje de Ally y su camino a la fama, por eso, esta versión de Nace Una Estrella supera a sus predecesoras,

BRADLEY COOPER ACTÚA FENOMENAL; Si bien es cierto que Lady Gaga sorprende por dar una actuación tan convincente, es Bradley Cooper el que nos impacta con una actuación tan intensa como desgarradora. Ver ese paralelismo en donde un personaje asciende mientras el otro cada vez va perdiendo su momento, es muy duro. Su adicción al alcohol, contrasta con su profundo amor por Ally, el cual lo hace perder confianza en sí mismo al no querer arruinarla, e irónicamente lo acaba poniendo en una espiral descendente.  Cooper toma muchos clichés de este tipo de personajes autodestructivos, pero no lo bastardiza enfocándose en el exceso de su vicio, sino en su incapacidad de escapar de sus demonios, haciéndolo un personaje demasiado humano, que nos interesa y duele.

SAM ELLIOT ES UN COMPLEMENTO PERFECTO; Pocas veces se menciona a los personajes de reparto, lo cual es injusto, porque sin ellos es imposible que una historia fluya. Y aquí Sam Elliot hace un trabajo impresionante, al interpretar a Bobby Maine, el hermano mayor de Jackson. Su personaje complementa al de Cooper al darnos guiños de su infancia que nos permite entender el porqué de su adicción al alcohol. Sam Elliot siempre se ha destacado por su personalidad estoica, y en cierto modo vemos que sus diálogos son muy sutiles, sin embargo su mirada nos transmite un centenar de emociones, ¿Cuantos actores son capaces de hacernos llorar con la pura mirada? Cada escena con Bradley Cooper es actuación de primer nivel, su mejor papel en años.

EL SOUNDTRACK HACE VIBRAR LA HISTORIA; Si Bradley Cooper es el brillo dramático de esta película, es obvio decir que Lady Gaga es el brillo musical de esta película.  Su música siempre ha cargado con cierta actuación, y aquí no es distinto, sus canciones reflejan los sueños e inseguridades de su personaje. Y a diferencia de muchos filmes, las canciones que escuchamos gravitan en torno al drama. Saldrás del cine sin poderte borrar de la cabeza “Shallow” (la cual interpreta con Bradley Cooper), o I´ll Never Love Again (Una canción de la cual Whitney Houston estaría orgullosa).

LO MALO:

EL SEGUNDO TERCIO ES LA PARTE MÁS FLOJA DE LA PELÍCULA; Este es un drama súper sabroso que se siente muy fluido por las interacciones de los personajes, pero desgraciadamente no es una película perfecta. Sus primeros cuarenta minutos son cautivantes, y los últimos cuarenta minutos son una montaña rusa de emociones que te da justo en los sentimientos, pero lo que está en medio es el único momento donde sentí que el ritmo se volvió lento, y en donde llegue a pensar que era quizás Nace Una Estrella era “típica” como muchas otras películas de este estilo. Y es entendible, el segundo tercio del filme es donde la historia se centra en como Ally empieza a crecer como artista. Para mí, el corazón de esta película está en  la pasión musical que comparten los personajes, en ese amor sincero, por eso el filme deslumbra cuando está en sus momentos más íntimos.

CONCLUSIÓN:

Todo lo viejo vuelve a ser nuevo, o al menos ese tratamiento le da Bradley Cooper a una historia clásica que vuelve completamente suya. Con actuaciones de primer nivel, y un melodrama intenso, Nace una Estrella supera a las demás versiones con un romance que conmueve por su intimidad y vulnerabilidad. Al final de cuentas, Nace Una Estrella es un título que cae como anillo al dedo, Lady Gaga nace como actriz, y Bradley Cooper como director, ambos haciéndolo de manera triunfal. Este es un drama sabroso, de esos que duelen y sientes.

Calificación: 4.5/5.0

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