Critica de SEVEN (1995).

 

¿Que es lo que nos atrae de los filmes sobre asesinos seriales? ¿Porque los encontramos tan cautivadores? Si pudiéramos definir al género de suspenso y terror en la década de los noventa, diríamos que la resurrección de los slashers fue el subgénero que inundo los cines, pero sí de calidad hablamos, los filmes de asesinos seriales dejaron su marca con tan solo dos películas: El Silencio de Los Inocentes de Jonathan Demme y Seven de David Fincher.  Definitivamente hablare más adelante de la obra maestra protagonizada por Jodie Foster y Anthony Hopkins, pero ahorita vamos a analizar a la segunda película de David Fincher, la cual hasta la fecha sigue siendo su largometraje más oscuro, y a la vez uno con un mensaje de optimismo muy profundo.

¿De qué trata?

David Fincher llena de simbolismos y situaciones que riman con el título de la película. Seven se refiere a los siete pecados capitales, pero también hace referencia que la historia toma lugar en un periodo de siete días.

 

El detective Somerset (Morgan Freeman) se encuentra en su última semana de trabajo antes de retirarse, y conoce al detective David Mills (Brad Pitt) quien será su reemplazo. El primer caso de Mills y el último de Somerset, inicia en una escena del crimen que parece tener un toque macabro y artístico, un hombre obeso muerto en un plato de spaghetti en medio de una sala en penumbra, con estantes llenos de centenares de salsa de tomate, y con un mensaje detrás del refrigerador escrito con grasa que dice: “Gula”. Pero no es sino hasta el segundo asesinato que ambos detectives entienden que esto no es más que la obra de un asesino serial que está basándose en los siete pecados capitales.

Critica:

Seven es una película que desborda estilo en cada toma. Cuando arriba hice el comentario de que esta es la película más oscura de David Fincher, no me refería únicamente al tono de la historia, visualmente esta es una película muy sombría. Mientras transcurren los días de lunes a domingo, vemos como la lluvia azota sin cesar a una ciudad carente de rayos de sol. Y en los interiores las cosas no mejoran, la iluminación es en ocasiones gris y en otras un amarilla, siempre muy tenue. Sin embargo esto le da una personalidad única a la película, porque establece una atmosfera muy deprimente y decadente, y nos hace sentir como real ese sentimiento de desaliento que tiene la afirmación que hace Somerset a la mitad del filme, “no creo poder vivir en un lugar que acepta y cultiva la apatía como una virtud”. De hecho, no es sino hasta la última media hora del filme que por fin vemos el sol, quizá la alegoría perfecta a la situación; el caso ya tomo claridad y ya no hay más sorpresas, o al menos eso creemos como espectadores.

 

Seven también destaca por la interacción entre ambos detectives; uno es joven, idealista, y muy temperamental, mientras que el otro es un veterano con un sentido más maduro y menos esperanzador de la justicia.  Uno tiene familia, mientras que el otro vive solo, alguna vez casi se casó pero abandono la idea. Estas personalidades y estilos de vida tan contrarios contrastan entre sí que en muchos casos terminan por colisionar en debates y discusiones, permitiendo que nos cuestionemos al igual que ellos, si en realidad creara un cambio real el atrapar a un monstruo, cuando se está en una sociedad que genera monstruos día con día.

Sin embargo, aunque esta historia de detectives se va contando con la interacción de estos dos detectives, queda clarísimo que el verdadero motor de la película es Somerset. La visión decadente que nos muestran de la sociedad, es de él; y es precisamente hasta su último caso, donde todas esas ideas se ponen a prueba, y en donde el mismo reconoce que “esto no tendrá un final feliz”. Morgan Freeman es la encarnación de una vida solitaria llena de desapego, pero no por convicción sino por resignación, para evitar sentir. Su actuación es un balance de melancolía y sabiduría, típica de él.

Con eso no quiero decir que el personaje de David Mills interpretado por Brad Pitt, es prescindible en esta historia, es como el huevo y la gallina, ambos van ligados. La diferencia es que el personaje de Somerset nos provee el contexto (pasivo), pero el de Mills nos provee de experiencia (es activo). Su personaje tiene elementos más clichés,  y de menos profundidad, es su esposa la que le nos hace verlo con esa pizca de humanidad y simpatía.  Su propósito como personaje es muy diferente, pero sin duda indispensable para la resolución de esta historia.

Y por supuesto está el asesino serial, que es interpretado por el ahora desaparecido Kevin Spacey, a quien juzgando únicamente por su trabajo, da una actuación tremenda. Este tipo de historias lo exigen, porque así tengan un guion excepcional, una fotografía impecable, y un soundtrack icónico, si el villano no trasciende la pantalla, la película tampoco lo hará.  John Doe, es un personaje que no vemos en pantalla hasta casi el final, pero su influencia perdura durante toda la película, no de manera presencial sino psicológica. Eludible, metódico, y con una paciencia siniestra, parece siempre estar jugando con el intelecto de los protagonistas.

Creo que ahí reside la genialidad de esta película, que sin mostrar mucho, logra crear esa sensación de desaliento y batalla perdida. Si ponemos atención, nos daremos cuenta que nunca vemos al asesino perpetrar sus crímenes, vemos algunos cadáveres, los cuales no llegan a ser más grotescos en imagen que muchas series de televisión sobre investigación criminal de hoy en día, sin embargo como espectador los percibimos más aterradores e impactantes, todo por el contexto que triunfalmente establece Fincher desde un principio. Inclusive en el sorpresivo desenlace, las consecuencias de ciertas acciones no las vemos como espectador, pero si su carga emocional.

CONCLUSIÓN:

Siempre me he preguntado porque Seven con su narrativa tan deprimente y gris, en la que se exploran elementos tan crudos y aterradores del ser humano, puede resultarnos tan atrapante y disfrutable. y creo que el truco de estas narrativas, está en ocultarnos que en el fondo son historias de optimismo y resiliencia. Seven aunque parezca lo contrario, nos dice que de las cosas negativas, puede nacer una postura en nosotros para seguir peleando y no rendirnos, aun y aunque el futuro se vea oscuro, como este mismo cuento nos lo insinúa, a veces de la oscuridad, puede salir luz.

Calificación: 5.0/5.0

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